
¿Cómo puede existir el eternio: una operación de rotación previa a la existencia del espacio y del tiempo? ¿Sin objeto que rotar, ni base, ni punto de apoyo?
Libramos una guerra. Es una guerra inusual porque luchamos contra los defensores de la duración, así que nuestra rendición a corto plazo está escrita de antemano. La nuestra es también una lucha contra la simultaneidad por lo que rehúye el enfrentamiento en los campos de batalla y la conquista de territorios por naturaleza. Es una lucha contra el presente incluso, por lo que resulta prácticamente inexistente, subsiste tan solo como una posibilidad. Pero, de lo que no hay duda, es de que estamos en guerra. Caminamos por trincheras, nos resguardamos de posibles ataques, la vida es frugal y atormentada. La confrontación no terminará nunca del mismo modo que no comenzó nunca. La menor victoria de nuestro lado es inalcanzable. Ellos tienen en su poder todas las fronteras. Pero mientras combatimos, mientras nos dejamos el alma en esta guerra tan peculiar contra la simultaneidad, la duración y el presente, somos eternos.